Una tablet en la entrada. Eso es todo el hardware.

El empleado se acerca, el kiosco lo reconoce, le muestra su nombre y registra el ingreso o egreso. Sin tocar nada, sin tarjetas, sin reloj biométrico. Y si se corta internet, sigue fichando.

Qué pasa cuando alguien se para frente a la cámara

Detecta

Cuando un rostro entra en cuadro se dispara la identificación, con una guía oval y un estado de "identificando". Podés exigir rostro frontal y descartar rostros cortados por el borde.

Reconoce

El rostro se compara contra la galería en el dispositivo, con un umbral de coincidencia que configurás por organización. El video nunca viaja: solo el resultado.

Registra

Aparece el nombre y se registra. El tipo —ingreso o egreso— lo decide el servidor según el último registro de esa persona, así que sobrevive a un refresh y al uso de varios kioscos.

El corte de internet llega justo a las 8 de la mañana

Por eso el kiosco no depende de la red para reconocer:

  • La galería de rostros vive en el dispositivo. El kiosco levanta y reconoce incluso después de un reinicio sin red.
  • Las fichadas se encolan localmente y se suben al reconectar, con un identificador propio para que un reintento no duplique nada.
  • El estado reciente de cada persona se siembra desde el servidor, así el kiosco sabe quién está adentro y quién afuera aunque acabe de arrancar.

Y cuando la conexión está, sincroniza en dos cadencias: la configuración se consulta cada ~12 segundos —una pausa o una revocación se reflejan casi al instante— y la galería y la cola, cada ~60.

Cada kiosco, bajo control

Pausa remota

Un kiosco pausado lo dice en pantalla y no ficha. Se refleja en ~12 segundos.

Un equipo físico por acceso

La instalación queda vinculada al equipo la primera vez. Abrir el mismo link en una segunda tablet devuelve un conflicto explícito.

Alcance de la galería

Cada kiosco carga solo los rostros que le corresponden: su sucursal, toda la empresa o una lista puntual. Menos galería, más precisión.

Acceso propio y revocable

Cada terminal usa un código de dispositivo, separado de cualquier usuario y contraseña. Se rota o revoca cuando quieras.

Preguntas frecuentes

Respuestas directas sobre este tema.

No. El kiosco corre en el navegador de una tablet, notebook o celular con cámara que tu empresa ya tiene. Un reloj biométrico cuesta entre USD 200 y 1.500 por terminal, más instalación y mantenimiento; acá ese costo es cero.

El kiosco sigue reconociendo y fichando: la galería de rostros vive en el dispositivo y las fichadas se encolan localmente. Al volver la conexión, sincroniza solo y sin duplicar. Incluso arranca y reconoce después de un reinicio sin red.

No. El reconocimiento corre en el dispositivo: el video nunca se transmite ni se almacena. Al servidor viaja solamente el dato del fichaje (quién, cuándo, tipo) y, si tu organización lo activa, una foto del momento con retención configurable.

Chrome y navegadores basados en Chromium (Edge, Brave), en Android, iOS/iPadOS, Windows, macOS o Linux.

Opcionalmente el kiosco pide un parpadeo antes de registrar: una confirmación humana simple que evita fichajes accidentales y dificulta el uso de una foto impresa.

Recomendamos hasta 500 rostros por dispositivo, y por eso cada kiosco puede cargar solo la gente de su sucursal o una lista puntual: galerías más chicas, reconocimiento más preciso.

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